He realizado la adaptación del cuento
de los Hermanos Grimm para niños de 8 – 9 años.
TODA
CLASE DE PIELES
Érase una vez un rey y una reina padres
de una hermosa niña que crecía protegida y feliz, vivían en un castillo en lo
alto de la montaña. Los reyes eran muy cercanos al pueblo, hasta tal punto que
la reina Margarita solía estar ayudando en las labores del castillo, era una
mujer muy sociable que trataba por igual a nobles que a la gente llana del
pueblo, por esto era especialmente querida.

El reino estaba desolado por la gran perdida, el rey no
encontraba consuelo, por eso sus consejeros trataban por todos los medios de
entretenerle, organizaban bailes, cacerías…
Mientras, la princesa crecía arropada por todos los
habitantes del castillo, consiguieron que fuera una niña feliz, muy unida a su
padre al que se parecía físicamente, de pelo y tez morena con grandes ojos
color avellana. Tenía el carácter abierto y dicharachero de su madre, a la vez
era muy tenaz.
Un día en una de las cacerías el rey disparó a un jabalí
herido dándole muerte, al momento apareció un grupo de cazadores, entre ellos
se encontraba Federico, el rey del país vecino que reclamaba como suyo el
trofeo; la discusión subió de tono, a tal punto que se dijeron amenazas entre
ellos. Eran rivales desde hacia tiempo, este rey vecino no aceptaba la negativa
de Carlos de darle a su hija como futura esposa y este incidente no hizo más
que empeorar la situación. Las relaciones se hicieron muy tensas, estaban al
borde de una guerra.
El rey Carlos estaba angustiado, si al final entraban en
guerra, temía por la vida de todos sus súbditos, pero a la vez también le dolía
el corazón al pensar que tenía que dar la mano de su querida hija a semejante
bárbaro. Viendo que las relaciones con el reino vecino no mejoraban, acabó
aceptando la unión de su hija con el rey Federico.
Enterada Irene pidió como condición a la boda un collar
hecho de un pedacito de piedra de todos y cada uno de los picos de las montañas
del mundo.
Pensaba que este encargo sería imposible de lograr y así no
se vería obligada a aceptar una boda que no quería. El rey mandó a sus vasallos
a cumplir esta misión, que no resultaría fácil, el mundo es muy grande; año
tras año van llegando al castillo las piedras obtenidas y los joyeros reales
van tallando y engarzando una tras otra las piedras, el resultado es un
maravilloso collar que deja deslumbrado a todo el que lo mira.

Aprovechó una feria de artesanos que pasó por el castillo y
huyó camuflada entre los enseres de un carro. Pronto se integró en la vida de
estos, se hizo pasar por huérfana y gracias al abrigo que ocultaba su identidad
empezó su nueva vida. No era fácil, ella se esforzaba en ayudar en los
distintos oficios que se daban en la feria, lo mismo llevaba agua al carpintero
que sujetaba el cuero al curtidor.
Viajó por muchos pueblos y cuando consideró que estaba a
suficiente distancia de su reino abandonó la vida de feriante y entró a
trabajar en una posada como cocinera, era muy habilidosa entre fogones pues
había ayudado a su madre desde pequeña. Seguía escondiendo su verdadera
identidad vistiendo ropas humildes y llevando el abrigo protector; pronto se
hizo querida entre los habitantes del lugar por su carácter dulce y amable. Por
las noches dormía en la buhardilla de la posada, se envolvía en su abrigo de
toda clase de pieles que la cobijaba y le recordaba su feliz infancia. Se
agarraba a su anillo que la reconfortaba. Había pasado mucho tiempo desde que
salió de su hogar, era poco más que una niña y se había convertido en una bella
joven.
Un día Irene se quemó una mano con la lumbre del fogón, la
cocinera jefe la curaba, pero le quedó una cicatriz en forma de moneda.
En la posada se reunían cazadores venidos de todas partes,
entre ellos un joven apuesto llamado Pedro, hijo de un noble de la zona, todos
los días Irene se esforzaba en servir lo mejor posible a Pedro, bajaba al río y
le subía en su cantimplora el agua más fresca.
Una noche en la que Irene no podía dormir, se puso su abrigo
y salió a pasear, en un claro del bosque encontró un hombre tendido en el suelo,
se acercó y vio que era el joven cliente de su posada que estaba herido.
Llevaron a Pedro a la posada donde fue atendido, Irene le
cuidó día y noche con esmero, ella se había prendado de él, pero para Pedro era
una criada más, la capucha del abrigo ocultaba su hermosura.
Un día mientras le atendía, en un descuido de la joven se le
bajo la capucha del abrigo y Pedro entre los delirios de la fiebre la vio.
Como se iban a celebrar los torneos de lucha en el pueblo,
el padre de Pedro le decía:
“Aprovecha y busca esposa
ya tienes edad para ello”, pero él no encontraba
mujer de su agrado, tenía en la memoria una preciosa joven, pero no recordaba
dónde la había visto, tenía la sensación de haberlo soñado.
El pueblo se llenó de gente y Pedro miraba con ansia a todas
las jóvenes buscando aquella de la que tiempo atrás se había prendado.
Mientras, en la posada Irene tramaba un plan para que Pedro
se acercara a ella; noche tras noche aparecía una bellísima piedra bajo la
almohada de este, aunque indagaron nadie supo quién las había puesto, otro día
apareció un anillo en la copa de Pedro.
Una noche Irene había bajado al rio a por agua fresca para
Pedro, en un momento la luz de la luna reflejó en la cantimplora y Pedro
intrigado por el reflejo se acercó a ver que era, cuando llego al rio descubrió
que era la criada de la posada que le servía, no sabía cómo era pues siempre se
tapaba con un extraño abrigo, cuando estuvo cerca de ella vio la cicatriz de la
quemadura que Irene se hizo tiempo atrás; al verla recordó esa mano que le cuidó
en su delirio y toda su memoria volvió de repente, le retiro la capucha y vio
la cara de Irene que le miraba con los ojos llenos de dulzura y la dijo “eras tú la que yo buscaba, ahora comprendo
el hallazgo del anillo en mi copa, las bellas piedras bajo mi almohada y todas
las muestras de cariño que yo no supe ver”. Si tú quieres nos casaremos y me esforzaré en que seas feliz a mi lado”.
Irene estaba radiante, Pedro había quedado prendado de ella.
Cambios
realizados en la adaptación:
-Causas de la muerte de la madre, he preferido que fuera una
muerte por un accidente.
-He quitado la promesa de la madre al padre.
-El motivo de la huida del núcleo familiar, hablar del
incesto no lo veo apropiado para esta edad.
-Pongo nombre a los personajes, aunque en esta edad ya no es
tan necesario, he preferido hacerlo para mayor claridad.
-He añadido la petición del collar como excusa para impedir
la boda.
-He añadido las figuras de los feriantes que le servirán
para la huida.
-Modificado las acciones con los objetos, la protagonista los utiliza de varias maneras.
-Modificado las acciones con los objetos, la protagonista los utiliza de varias maneras.
-He quitado a los cazadores.
-He cambiado los lugares de trabajo, la joven trabaja como feriante y en una
posada; pasa de estar servida a ser ella la que sirve (cambio de condición
social).
-He añadido el personaje de Pedro.
-He añadido a Federico, causante junto al rey Carlos del
conflicto.
-He puesto como objeto la cantimplora con el sello real.
Aspectos respetados en la
adaptación:
-Hija feliz en familia estructurada.
-Muerte de la madre.
-Hija que huye del núcleo familiar.
-Anillo y abrigo que se lleva consigo.
-Amor entre los jóvenes.
-Boda real.
He intentado utilizar un vocabulario directo y sencillo, con
frases no demasiado largas y algunos diálogos, así podrán seguir el cuento con
mayor facilidad.
A los niños de esta edad les gustan las historias en las que
ocurren situaciones que les mantienen enganchados hasta el final. Son capaces
de sacar deducciones y suelen identificarse con alguno de los personajes.
Bueno, Beatriz, la segunda parte sigue sin respetar el esqueleto del cuento y las modificaciones que has hecho no se deben a la edad de los receptores, sino a tu propio gusto.
ResponderEliminarDesde este punto, el cuento ya es, definitivamente, otro completamente distinto: Beatriz no juega con su doble identidad, que es uno de los pilares en los que se fundamenta la historia. En tu historia nunca se presenta ante el príncipe en su papel de princesa, si siquiera le muestra su belleza por voluntad propia... las dos veces que la ve son casuales. Los objetos que le deja bajo la almohada no tienen sentido, porque no puede relacionarlos con una mujer rica como en la historia que os conté.
Piensa que una adaptación (tal y como se explica en el tema) debe modificar lo menos posible el relato del que se parte. Cada cambio que hagas debe ser en función de la edad de los receptores y no solo porque a ti te guste más o menos. Por eso no basta con citarlos, hay que explicarlos y argumentar cada uno de ellos.